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Convocatoria

“Sentidos desde la pedagogía y la educación pública ante la complejidad y las incertidumbres”

6, 7 y 8 de enero 2027

Campus Juan Gómez Millas,

 Universidad de Chile

Convocamos con especial entusiasmo al Cuarto Congreso de Educación y Pedagogía de la Universidad de Chile, que se realizará bajo el lema Sentidos desde la pedagogía y la educación pública ante la complejidad y las incertidumbres.

La educación, comprendida como un derecho humano esencial y fundante de otros derechos, es un desafío central para las sociedades contemporáneas, en la medida en que refleja, tensiona y transforma las circunstancias de la historia. Su sentido no está dado de una vez y para siempre, sino que se construye históricamente en diálogo con las comunidades, los territorios, los saberes y las disputas de cada época. Desde esta perspectiva, la pedagogía se comprende como una práctica profundamente dialógica y relacional. Un sentido pedagógico amplio y diverso, capaz de abordar la multidimensionalidad de la experiencia humana y las singularidades de las personas, permite concretar espacios formativos, inclusivos, democráticos y humanizantes para el desarrollo y bienestar humano en comunidad. Ese es, precisamente, uno de los desafíos permanentes de la educación pública y de la pedagogía.

En la educación y la pedagogía, la incertidumbre no es solo un problema externo, sino una condición propia de toda experiencia educativa. Cada comunidad educativa, en su contexto, con sujetos, historias, afectos y conflictos diversos, implica relaciones abiertas, situadas y frecuentemente imprevisibles. Así, la incertidumbre puede entenderse como una disposición del pensamiento que permite abrir espacios de interpretación, acción pedagógica y aprendizaje compartido. Educar supone, entonces, actuar sin recetas absolutas, sostener preguntas y construir sentido junto a otros/as. ¿Cuáles son las conversaciones que favorecen que las diversas pedagogías puedan aportar a sociedades inmersas en las incertidumbres actuales?

Estas visiones de la incertidumbre contrastan con las incertidumbres históricas que atestiguamos, aquellas que emergen como fenómenos quizá inéditos y que se representan como una “policrisis”, o conjunción de riesgos en distintas dimensiones. Estos riesgos se retroalimentan mediante ciclos que aceleran sus propias crisis e impactan las capacidades de actuar colectivamente. Las “incertidumbres históricas” contemporáneas convergen en diagnósticos plagados de escenarios pesimistas. Cambios demográficos acelerados, la triple crisis ambiental, la disrupción tecnológica, la crisis de salud mental, la desinformación y polarización social, la crisis del pensamiento crítico, la fragilidad de las democracias, los lazos de solidaridad y empatía, entre otros fenómenos, conforman un entramado cada vez más frecuente en las descripciones catastrofistas del presente. Sin embargo, nombrar estas crisis no debería conducir a la parálisis ni a la clausura del futuro, sino a la búsqueda colectiva de nuevas formas de comprensión y acción educativa. ¿Cómo superamos colectiva y cooperativamente esta visión catastrófica desde la educación y la pedagogía?

Etimológicamente, una crisis alude a un momento de decisión, usualmente marcado por la urgencia. Ese espíritu de urgencia orientó el pacto de la Organización de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace más de una década. El objetivo sobre educación señaló la necesidad de “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, como un compromiso de los Estados hacia el 2030. Comprender la policrisis desde una perspectiva compleja y situada llama a superar la visión de una suma de crisis fragmentadas. Enfrentarla requiere pensar complejamente, evitando polaridades simplificadoras, reconociendo las interrelaciones entre los fenómenos y abriendo un espacio para resignificar el sentido de lo educativo y lo pedagógico. ¿Cómo se refleja el pensamiento complejo en el campo educativo y pedagógico? ¿Cómo damos sentido a los objetivos educativos comprometidos con los pueblos y en concordancia con acuerdos mundiales?

La educación del presente requiere preparar a las nuevas generaciones para afrontar riesgos y situaciones imprevisibles. No se trata solamente de educar en aulas inciertas, sino de educar en un mundo incierto, interdependiente, cambiante y complejo. El pensamiento complejo no es solo una referencia teórica para la educación, sino una exigencia pedagógica. La educación necesita ofrecer saberes complejos que superen dicotomías y linealidades, que permitan elaborar diagnósticos amplios, reconocer tensiones y abrir respuestas situadas. La educación y la pedagogía deben ofrecer sentidos para comprender el presente, deliberar colectivamente y proyectar horizontes de justicia, cuidado y vida común. ¿Cómo se resignifica el sentido de la educación y la pedagogía para este presente histórico, complejo y diverso?

Podemos concebir el presente de otra forma. Las incertidumbres históricas, con sus riesgos, no son una realidad inevitable ni clausurada, sino el resultado de condiciones sociales, políticas, culturales, económicas, tecnológicas y ambientales que pueden ser comprendidas, disputadas y transformadas. La educación y la pedagogía abrigan la esperanza de cambiar esas condiciones, entendiendo que actúan sobre ellas al buscar formar a personas y comunidades capaces de enfrentarse a la complejidad del presente de manera crítica, activa y situada. No es una esperanza inerte, sino activa; no es ingenuidad, sino compromiso ético, político y pedagógico con la posibilidad de transformar el mundo común. ¿Qué pueden hacer la pedagogía y la educación en este presente de incertidumbres? ¿Qué responsabilidades nos competen?¿Cuál puede ser el aporte de la educación y la pedagogía para construir horizontes más positivos?

Reafirmamos que la educación pública, como escenario de encuentro democrático, y la pedagogía, como conjunto complejo de saberes, prácticas y relaciones, contienen la posibilidad de construir justicia, democracia, paz y vida común. Por ello, les convocamos a reunirnos para compartir estas posibilidades desde una esperanza crítica, activa y situada. Invitamos a la comunidad académica, escolar y educativa nacional e internacional a hacerse parte de esta conversación, a través del envío de sus propuestas y de su asistencia al Cuarto Congreso de Educación y Pedagogía de la Universidad de Chile, a desarrollarse los días 6, 7 y 8 de enero de 2027 en el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile.